10 de noviembre de 2017

Ivan "El Negro" Aguirre

En algún punto de 1994 entré a la prepa…Quiso la vida que fuera la Preparatoria Regional de Tonalá y para acabarla de amolar en la tarde. Llegar a aquel inhóspito lugar era toda una proeza, ya que literalmente se encontraba a una cuadra de donde ya no había nada…pastizales, vegetación, cerros y una brecha que llevaba a “la piedrera”. En este lugar, tuve la fortuna de compartir mi tiempo y mi espacio por un periodo de 3 años, con cerca de 50 personas en el salón y un par de centenas de personas más, en el círculo ampliado de la comunidad escolar. Como siempre sucede en esta clase de relaciones humanas, empiezas con una bolita, te cambias a otra, terminas convirtiéndote en el miembro de un clan que se va formando por los gustos, las afinidades y si se me permite, hasta porque el maestro te ponga en el mismo equipo para hacer algún trabajo. Los detalles exactos de cómo sucedió no son muy claros en la distancia (Ya son 23 años los que han transcurrido), pero he de decir que “mi bolita” más especial, que trascendió a los tiempos de la prepa y que nos hermanó hasta la fecha, está conformada por no más de 5 personas… Una de ellas es Iván Aguirre “El Negro”.


¿Cómo puede describir uno a Iván el de la prepa? Con la finalidad de conocerlo a través de las palabras escritas, podría decirse que, al primer golpe de vista, es un tipo moreno, de mediana estatura, con facciones finas y modos rudos. Conociéndolo mejor, puedes decir que su carácter siempre es alegre, desenfadado y siempre lleva una sonrisa en la cara. Por otra parte, puede decirse que es un Bully natural, pues siempre es el primero en echar carrilla y por supuesto hábil en no dejarse de los demás cuando se trata de defenderse… Es un prepo natural, con una suma de características que lo hacen una persona con la que es fácil llevarse…

Siempre me pareció más grande de la edad que tenía…(aun siendo si acaso un año mayor que yo) pero pensándolo en la distancia, es probable que haya sido porque desde entonces trabajaba con su papá, cosa que sin duda le forjó el carácter desde una edad más bien temprana.

¡¡Ahhh como fumábamos!! Ir al puestito del carnal (a quien le faltaban algunos dedos) por cigarros sueltos siempre era una parada obligada.  Recuerdo que siempre andábamos “tumbándonos cigarros uno a otro” y caminábamos por los pasillos de la prepa, por las áreas comunes con nuestros cigarros, sin que nadie nos dijera nada, como gente grande (con el mal concepto que esto implica).

Ojo alegre y galancillo, así me acuerdo del negro en los tiempos de la prepa…Siempre chuleando a las muchachas a la pasadita y aunque pocas veces se atrevía a llegar más allá de eso, siempre le admiré la valentía de lanzarse contra todo pronóstico a sacarle plática a la que estuviera bajo su radar. Recuerdo que por un tiempo se obsesionó con una tal Charlotte (que usaba boina) pero, aunque parecía que quedaban, nunca se le hizo y dejó aquello por la paz.

En la prepa, jugaba futbol. Era defensa central y medio “tronquiño do nascimento”, pero apasionado de un buen encuentro futbolístico. En lo que a mi respecta, jugábamos Volley Ball, Checo y Memo (parte de la bolita) eran muy buenos en ese deporte, él no tanto, Alvin, Daniel y Yo menos…Pero nos poníamos unas divertidas increíbles en la clase del profe Mateo o saltándonos cualquier otra clase. Me quebraron mis lentes en una clavada…más de una vez si la memoria y las cicatrices no me fallan.

Una vez, Checo, Memo y yo le jugamos una broma. Le dijimos que Memo, (uno de sus mejores amigos) se iría a vivir a Mazatlán, a trabajar en los barcos camaroneros de uno de sus tíos…La broma duró 2 o 3 días. La terminamos cuando empezó a ganarle el sentimiento. Nos burlamos de él mucho tiempo, el claro, siempre negó todo y dijo que estaba triste porque un tío suyo estaba muy enfermo, pero jamás pudimos comprobarlo.

Éramos niños grandes, adolescentes que se sentían adultos, con la libertad de estar allá afuera, en un lugar en donde podíamos hacer y deshacer a nuestras anchas, en donde nadie nos molestaba, si acaso los maestros… ¡¡Ahhh como odiábamos todos a la maestra de química!! ”La Paquita” le puso el Iván. Paquita por aquí, Paquita por allá, que Paquita chingue a su bomba madre casi podría escucharle decir con aquella frustración y aquella soltura con la que mentaba madres cuando la ocasión lo ameritaba. Recuerdo que mandó a repetir a Memo y a Checo, el Iván sinceramente aún no sé cómo la libró.

Fuimos a las 7 cascadas, dormimos en una casa de campaña, hicimos una fogata en medio de un maizal, rompimos cosas en aquella fiesta épica en la casa de Daniel, en la que terminó tirado y empapado en la regadera de su propio baño, nos pusimos borrachos en Atotonilco, nos robamos unos conejos de un nacimiento viviente, jugamos dominó en los tacos de don Cuco, fuimos juntos a los Guachimontones, vencimos a la tifoidea de los tacos del Berna, espiamos a una morra en el baño, nos trepamos a la cajuela de un coche en movimiento, nos tomamos un coco con ginebra, jugamos billar innumerables veces, cantamos juntos, nos contamos mil cosas, fuimos a un concierto…

Fuimos a un concierto a la plaza de toros…

Más claro; fuimos a un concierto de Maná en la plaza de toros…

Aún más claro; fuimos al “Maná World tour Cuando los angeles lloran” en la plaza de toros Nuevo progreso, en 1995

Ese concierto fue sin duda un momento super importante para Iván, ya que la suerte, el destino o la magia de la vida le tenía deparada menuda sorpresa…

Poco recuerdo del evento, el caso es que me invitó al concierto, probablemente porque uno de sus primos no iba a poder ir y él ya tenía los boletos. No recuerdo si le pague el boleto, no recuerdo si jamás me lo cobró, no recuerdo los detalles, pero el caso es que sin ser gran fan de Maná el plan fue el siguiente… “Vente a mi casa we, de aquí nos vamos a la plaza de toros y saliendo de ahí si quieres te quedas a dormir en mi casa”. Por cierto, ese fue el único día en el que recuerdo haberme quedado a dormir en la casa de alguno de mis amigos de la prepa…Pero regresemos al concierto. En esa época (y a la postre) Iván era un fan mal pedo de Maná, cosa que siempre fue un enigma para todos, pues no parecía ir con su personalidad… (Ni eso, ni Alejandro Sanz, ni Miguel Bosé) pero en fin… Nos lanzamos al “Maná World Tour Cuando los Ángeles lloran” en la plaza de Toros Nuevo Progreso su hermano Rolando, él y yo…Después de una larga espera afuera del lugar, que se nos pasó como agua porque siempre teníamos temas de conversación, entramos al concierto y empezamos a buscar el mejor lugar, mismo que coincidió con un pasillo a media altura de la plaza, por el que pasaba gente todo el tiempo, pero que nos permitiría ver en la distancia a Fher y su grupo cantar todas las rolas… El concierto empezó y el buen Iván demostró ser ese Fan mal pedo del que les hablé antes para convertirse en un autentico groupie gritando y bailando las canciones de este icónico grupo de Guadalajara. Pues nada, Rolando y yo estábamos de acompañantes de este cabrón, que estaba muy emocionado viendo al que sin duda era en ese tiempo su grupo favorito y bueno, todos empezamos a disfrutar el concierto y a cantar sus canciones y bailar y todo lo que se espera que hagas cuando vas a un concierto. El tema es que si recuerdan nuestra locación, estábamos en la primer fila ATRÁS de un pasillo, en el que asumimos que la gente sólo iría de tránsito, mientras ocupaba su lugar…Pero no fue así. Los pasillos empezaron a llenarse y nuestra estupenda idea inicial, se convirtió en una barrera natural de gente que no nos dejaba ver muy bien lo que estaba pasando más adelante… Iván, ni tardo ni perezoso, se abalanzó hacia adelante y se metió entre la gente para quedar en “primera fila” desde esa locación…El pasillo a media altura de la plaza de toros. El tema es que, junto a él estaba una chavita, bastante guapetona y de nuestra edad. El como que empezó a sacarle plática y ella se quedaba como que medio “cucú con este wey”, pero juntos saltaron y bailaron dos o tres rolas, hasta que en un momento de EMOCION o de EXTASIS (no puedo pensar en nada mejor que eso) Iván se volteo a su derecha (que es donde estaba ella) la tomó con las dos manos de la cara y ¡Le plantó un beso en la boca! (¿Recuerdan al Iván aventado y galancillo del que les hablé antes? Aquí salió potenciado al 100). Rolando y yo nos volteamos a ver con cara de incredulidad, pues sin lugar a dudas no es algo que estuviera planeado y tampoco algo que Iván hiciera…No estoy seguro si el beso fue correspondido entonces o si lo que recibió a cambio fue una cachetada, pero el tema es que ahí, en ese momento, a 1 metro y medio de mi persona, fui testigo del primer beso que Iván le dio a Claudia, que muchos años después se convertiría en su esposa y madre de sus hijos. (¿ven? Les dije que era importante) Cuando salimos de ahí, todos cansados y afónicos, nos fuimos a su casa y obviamente comentamos el asunto largo y tendido…Lo más impresionante de todo, es que el muy desgraciado, había obtenido el teléfono de la chica al final del concierto. Del resto de la historia no estoy muy seguro, sólo sé que años después de salir de la Prepa me invitó a su boda.


Jamás me gustó mezclar grupos de amigos. Soy ferviente creyente de cada grupo tiene su razón, su propósito y sus integrantes, sin embargo, por razones que no puedo recordar y aunque a mis primos inicialmente no les agradaba mucho la idea, mis amigos de la Prepa se convirtieron en los amigos de mis primos.

Terminamos la prepa y siempre que hubo reunión, normalmente conminada por Iván, yo sabía que ahí estarían mis primos y si no, por lo menos que los habrían invitado. Con el paso del tiempo, yo dejé de frecuentar a Iván y a todos los del grupo en general (incluso a mis primos) y me convertí en harina de otro costal, sin embargo, con una periodicidad anual (o algo así) solíamos reunirnos a recordar viejas glorias, viejas historias y todo lo bien que lo pasábamos.

El 29 de septiembre del 2017, a 23 años de conocernos, mi compañero de prepa y amigo de vida Iván Rafael Aguirre Martínez falleció después de padecer una extraña y corta enfermedad que se agravó más rápido de lo que cualquiera pudiera reaccionar. Con él, se fue una parte muy importante de mi vida y una serie de vagos recuerdos que se solidificaban cada vez que nos reuníamos y los traíamos al presente, que se hacían vigentes con su manera de relatarlos, con su complicidad, recuerdos e historias que él atesoraba con mucho cariño y que no se cansaba de repetir cada vez que nos reuníamos. ¿Qué no daría yo por escucharlo una vez más, al calor de unas cervezas, recordar todas aquellas cosas, todos aquellos momentos que juntos vivimos? Pocas veces he sentido tanto la ausencia de un amigo como con Iván…

Conmigo se quedan ahora todos esos recuerdos, que valoro y atesoro aún más porque tú, uno de los protagonistas, uno de los hermanos con el que tuve el placer, la dicha y la fortuna de vivirlos ya no está más con nosotros en este mundo. Con todo el cariño mi negro, te mando un fuerte abrazo hasta el lugar en el que ahora te encuentras, en donde estoy seguro que gozarás la dicha eterna y no sufrirás más cualquier cosa que aquí te haya atormentado…Deseo que en algún momento el universo nos permita tener un reencuentro para poder chingarnos una cerveza y un cigarro y platicar de todo lo que haya que platicar.























¡Hasta siempre cabrón!